historietas del cigarro

piensa en un espacio diáfano, blanco. en ese espacio puedes colocar objetos, elementos decorativos, animales y plantas, personas…

puedes crear texturas y ambientes, olores, ángulos, situaciones, sonidos, materia.

y en ese lugar se desarrolla la acción.

todo eso está bajo tu libre elección y control. tienes el poder absoluto sobre todo. tú decides el qué, cómo, cuándo, dónde e incluso el porqué de ese espacio que antes era diáfano.

tú creas la historia.

sin embargo tanta generosidad tiene siempre un “pero”. las HISTORIETAS DEL CIGARRO sólo te exigen que en ese universo que has creado esté presente un cigarro (no tiene por qué estar presente también la palabra cigarro, ojo) del modo en que sea. y también que tú, además de narrador, estés presente como personaje (y esto no implica que el relato esté en primera persona, el otro ojo).

desechad la primera idea que se os venga a la cabeza, seguramente es la que hemos tenido todos. pero si aun así creeis que mola mogollón podéis redactarla aquí abajo. en este lugar nadie es quien para prohibir nada.

y menos aún para prohibir que os echéis un cigarro mientras dais vuelta a alguna singular historia.

NOTA: podéis seguir escribiendo más microrrelatos y haikudélicos sin esperar una señal de la sala de control. y podéis seguir pegándo las creaciones allá donde creáis que lo merece, sólo tenéis que consultar las condiciones en la categoría GENERAL.

6 comentarios para “historietas del cigarro”

  1. walkinginthemoon Dice:

    En la mansión había sólo una ventana que daba al mar. Desde allí David escuchaba las olas, veía el ir y venir de ese gigante.Lo sé porque una vez me lo contó. La única en que le vi.
    La casa era demasiado grande para él, decía. No había encontrado más que al mar como compañero.
    La habitación tenía una butaca, una mesa y un cenicero únicamente. El humo creaba una atmósfera onírica cuando escuchaba esa banda sonora del agua contra las rocas..y allí permanecía, cada vez más tiempo, con sus pensamientos y su compañero,amigo y amante, de color azul, como las virutas del humo con el que jugaba.
    Hasta la eternidad el mar nunca le abandonó.

    No es q sea la leche de relato..peeero…es lo que hay

  2. nico Dice:

    Cuando la luz se apagó y me giraste la cara con la sábana entre tus manos malcubriendo tu cuerpo, por mi cabeza no pasaba otra cosa más que dar media vuelta y encender con el zippo un cigarro mientras ponía el pie en el pasillo que me llevaría a la calle.
    Entonces pensé que sería demasiado lujo para tan poca escena y me quedé mirándote fíjamente, pensando en cómo y dónde estaba aquéllo que creía haber visto. Ahí fue cuando recordé que nunca lo había sabido. Y por eso cerré la puerta para abrazarte una vez más.

  3. 600sinespacio Dice:

    una vorágine de humo y luces de neón
    paseas por un laberinto de brazos, torsos y traseros, pero al fricción es suave, lubricada por el sudor de todos, las asperezas brillan por su ausencia

    de repente apartas el brazo como en una sacudida eléctrica e intentas buscar las ascuas del cigarro que han quemado tu piel

    disimular se me da muy bien, sobretodo con un 40º de alcohol en mi sistema circulatorio. seguiré llenando tu cuerpo de quemaduras cada fin de semana. eres ruin y cobarde. y yo fría y envidiosa.

  4. Sileno Dice:

    joder que mal estructurado está el texto, a ver si vais al colegio amigos.

    saludos

  5. DarkShu Dice:

    Encendía un cigarrillo mientras me miraba, sin apartarme de su abatida mirada.

    - Verás, llevamos tiempo lidiando con esta situación, y se ha tornado un asunto realmente molesto. Estoy seguro de que tanto tú como yo queremos ver el final de esta travesía.

    Asentí en silencio, mientras la enigmática nube de humo gris invadía mis cilios.

    - Entonces -continuó- solucionemos esto como adultos. Elige arma.

  6. I1 Dice:

    Se lo había dicho ya demasiadas veces… No era sólo el tabaco, era todo lo que había detrás de él. Por cada cigarro una palabra no dicha, por cada copa una llamada perdida, por cada viaje una ausencia en su corazón. Dormían pegados en una cama demasiado pequeña y, sin embargo, ella sentía que un abismo aterrador los separaba. El miedo, poderoso, se reía de ellos desde la ventana… Y al otro lado del cristal la ciudad que nunca duerme, el ruido incesante, las ambulancias tan familiares, el metro q nunca se detiene… Y por la mañana, una vez más él se quedaba sólo con su olor ente las sábanas y ella se pasaba la vida entre andenes sólo para verle. ¿Quién se hubiese atrevido a apostar por ellos? Probablemente nadie pero ¿y ellos?, ¿apostarán?

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